La arquitectura bioclimática consiste en el diseño de edificaciones teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia, vientos) para disminuir los impactos ambientales, intentando reducir los consumos de energía.

La tipología popular de la zona con una localización y dimensión de huecos muy estudiada y muros con mucha inercia térmica, hechos de piedra, tierra, cal, cáñamo, funcionan como estrategia  para conseguir un óptimo comportamiento climático de la edificación. Se evitan las pérdidas de calor en invierno y la entrada de calor en verano. Consecuentemente se reduce el gasto energético invertido en la climatización de la vivienda.

Estrategias en verano

Aislamiento cubierta - 15cm de tierra y cáñano

Los materiales de los muros (www.cannabric.com) tienen asociada a la inercia térmica una gran capacidad aislante, evitando la entrada de calor en verano.

Dentro de la arquitectura bioclimática juegan un papel fundamental las protecciones solares para mantener sombreadas las fachadas en verano y por tanto no transmitir radiación al interior. De ahí que toda la vivienda se encuentra protegida con unos sistemas de pérgolas para originar sombra sobre los paramentos que a su vez permiten el crecimiento de plantas trepadoras que regulan de forma natural la humedad ambiente.

Por otro lado el diseño interior de los espacios, articulados mediante distintas alturas de techo, permite corrientes cruzadas de aire expuesto a distintas orientaciones para conseguir la otra herramienta clave del diseño bioclimático, la refrigeración a través de la ventilación cruzada. La sensación térmica disminuye en varios grados si se consigue movimiento del aire en el interior de las estancias. Además de las distintas orientaciones de las fachadas enfrentadas se utilizan en este caso los vientos dominantes.

Otra característica de los muros es su transpirabilidad que se ve además complementada por la de la cal de los revestimientos. Esta característica junto con la inercia térmica y el aislamiento nos ha permitido mantener durante el verano una temperatura constante de unos 26º C durante el día e incluso disminuirla durante la noche.

Estrategias de invierno

Los materiales de muros en este caso, dadas sus características, inercia térmica una gran capacidad aislante, evitan la dispersión de calor hacia el exterior. Las mismas características que regulan la humedad en verano sirven para regularla en invierno impidiendo que la sensación térmica de menor temperatura.

Aún así, en invierno la vivienda se calienta mediante un sistema de calefacción por suelo radiante de agua que proviene de las placas solares con apoyo de caldera de gas.

Instalación calefación - suelo radiante



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